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Sueño1 de febrero de 20255 min de lectura

Sueño: hábitos que impactan tu sistema nervioso

Higiene del sueño, cómo el sueño afecta al sistema nervioso y cuándo conviene consultar a un neurólogo por trastornos del sueño.

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Por qué el sueño importa para tu cerebro

El sueño no es un “apagado” del cerebro: es un estado activo en el que se consolidan la memoria, se regula el estado de ánimo, se limpian metabolitos y se restauran funciones. La falta de sueño o un sueño de mala calidad se asocian a:

  • Mayor riesgo de deterioro cognitivo y problemas de atención y memoria.
  • Mayor sensibilidad al dolor (por ejemplo, más cefaleas).
  • Alteraciones del estado de ánimo (irritabilidad, bajo ánimo, ansiedad).
  • Mayor riesgo de accidentes y de enfermedades cardiovasculares y metabólicas a largo plazo.
  • Para un neurólogo, el sueño es un pilar fundamental de la salud neurológica.

    Higiene del sueño: hábitos que ayudan

  • Horario regular: Acostarte y levantarte a horas similares todos los días, también los fines de semana.
  • Exposición a la luz: Luz natural durante el día y reducir pantallas y luces fuertes 1–2 horas antes de dormir.
  • Evitar estimulantes: Cafeína después del mediodía; evitar alcohol y comidas pesadas cerca de la hora de dormir.
  • Ambiente adecuado: Dormitorio oscuro, fresco y tranquilo. Usar la cama preferentemente para dormir (no para trabajar o ver series).
  • Rutina relajante: Actividad tranquila antes de acostarte (lectura, estiramientos suaves). Evitar discusiones o trabajo estresante.
  • Si no concilias el sueño: No quedarte en la cama dando vueltas. Levántate, haz algo tranquilo con poca luz y vuelve cuando tengas sueño.
  • La constancia importa más que los cambios puntuales. Prueba estas medidas durante varias semanas antes de valorar el efecto.

    Cuándo consultar a un neurólogo

    Puede ser útil una valoración neurológica o con un especialista en sueño cuando:

  • Insomnio persistente: A pesar de buena higiene del sueño, llevas semanas o meses sin dormir bien y afecta tu día a día.
  • Somnolencia diurna excesiva: Te duermes en situaciones inapropiadas, te cuesta mantenerte despierto al conducir o trabajas desde casa y no puedes concentrarte por el sueño.
  • Síntomas que sugieren apnea del sueño: Ronquidos fuertes, pausas en la respiración que alguien ha notado, despertares con sensación de ahogo, dolor de cabeza al despertar.
  • Movimientos o conductas durante el sueño: Patadas, gritos, actuar los sueños (posible trastorno de conducta en sueño REM), o sensación de no poder moverte al despertar (parálisis del sueño recurrente).
  • Síndrome de piernas inquietas: Necesidad de mover las piernas por la noche que alivia con el movimiento y dificulta conciliar el sueño.
  • Sueño y neurología: Si ya tienes diagnóstico de migraña, epilepsia, Parkinson u otra condición neurológica y el sueño ha empeorado o sospechas que se relacionan.
  • Un neurólogo puede orientar el diagnóstico, indicar estudios (por ejemplo, polisomnografía) si hacen falta y proponer un plan de tratamiento.

    Recuerda: Este texto es educativo. No sustituye una consulta médica. Si tus problemas de sueño son frecuentes o te preocupan, agenda una evaluación.

    Aviso: Este artículo es de carácter educativo e informativo. No sustituye una consulta médica individualizada. Consulta a un profesional de salud antes de tomar decisiones sobre tu tratamiento.

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